No Woman No Cry

Actualmente, el mayor abuso a los derechos humanos no involucra represión política o los otros temas en los que siempre nos enfocamos; el mayor abuso involucra los cromosomas con los que la gente nace.


Texto por: Juan Pablo Delgado Cantú

A menos de que usted sea un sociópata o un misántropo, es imposible no escandalizarse por el informe publicado hace unos días por la ONU/SEGOB/INMUJERES, en el cuál se hace un detallado retrato de la violencia cotidiana que enfrentan las mujeres en México.

De acuerdo con el informe, en el 2014 ocurrieron 2,289 casos de defunciones femeninas con presunción de homicidio (DFPH) en México. O dicho en otras palabras, “en ese año, en el país tuvieron lugar en promedio 6.3 DFPH al día, una tasa de 3.7 de estas muertes por cada 100,000 mujeres. En el año anterior, 2013, hubo 2,594 casos de DFPH, lo que se traduce en un promedio de siete DFPH al día y en una tasa de 4.3 por cada 100,000 mujeres.” Si sumamos el total, la sombría estadística entre 1985 y 2014 asciende a 47,178 DFPH en México.

Si usted como yo considera que esta realidad es simplemente apabullante, los invito a tomar un paso atrás para ver el verdadero genocidio (¡sí, genocidio!) que sucede en contra de las mujeres alrededor del mundo. Vamos por partes…

Quizá usted crea en ese rumor que dice cómo hay más mujeres que hombres en la población total del planeta. Esto suena lógico; así sucede en Norteamérica, Europa y América Latina.

Pero si usted piensa así, le comento que está totalmente equivocado. Y la razón de esto es por el sistemático “genocidio de género” del cual son víctimas las mujeres a nivel global.


Othello And Desdemona; via fineartlib
Nicholas Kristof y Sheryl WuDunn exponen en su libro y documental “Half the Sky”, que en los últimos 50 años han sido asesinadas más mujeres por el simple hecho de ser mujeres que el número total de hombres que murieron en todas las guerras del siglo XX.

Indican también que en cualquier década del siglo pasado, más mujeres murieron a causa de este rutinario feminicidio global que el número total de personas asesinadas en todos los genocidios del siglo XX. El escritor Salman Rushdie, por su parte, indica que el problema es todavía más grave, pues a esta cifra de feminicidios habría que agregar los millones de fetos que son abortados en múltiples países (China, India, etcétera) simplemente porque nacerían con un cromosoma X y no un cromosoma Y.

Les comparto otras cifras horribles: más de 630 millones de mujeres viven en un lugar donde la violencia doméstica no es ilegal; y más de 2,600 millones de mujeres habitan en países donde la violación sexual dentro del matrimonio no es castigada por la ley. Cada año, más de 300 millones de niñas son víctimas de mutilación genital en África, y en todo el mundo, 3 de cada 5 mujeres sufrirán algún tipo de violencia durante su vida.

Tomen un minuto para repasar este panorama…

¿Dónde nos deja esto? En mi opinión, esta escandalosa realidad debería obligarnos a replantear radicalmente nuestras prioridades, y reconsiderar cuál será la batalla moral que definirá al siglo XXI. Porque nadie puede tolerar vivir en un mundo donde las mujeres no sólo son consideradas ciudadanas de segunda categoría, sino una demografía que puede ser violentada sin consecuencias.

A esto, Nicholas Kristof nos ofrece su postura: “(Actualmente) el mayor abuso a los derechos humanos no involucra represión política y no involucra los otros temas en los que siempre nos enfocamos; el mayor abuso a los derechos humanos involucra los cromosomas con los que la gente nace”.

¡Así las cosas en el planeta Tierra!

Texto publicado originalmente en Vértigo

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