En busca del tiempo (y del proyecto) perdido

Si analizamos nuestra coyuntura contemporánea, México se encuentra ante la ausencia total de un proyecto nacional: transitamos por un desierto interminable de ideas miopes.


Texto por: Juan Pablo Delgado Cantú

Hace cuatro décadas, nuestro futuro premio Nobel, Octavio Paz, sostuvo una conversación con el periodista Julio Scherer, en la cual advertía que uno de los mayores problemas de México era la ausencia de proyectos.

Y con justa razón, pues si revisamos nuestra historia nacional, podemos ver que hemos tenido etapas donde las grandes ideas eran la norma, y una serie de aspiraciones bien definidas guiaban al país: Juárez derrotó a los conservadores y al anquilosado clero para fundar la Segunda República; Díaz trajo estabilidad con su visión sui generis del Orden y Progreso, y su particular gusto por eliminar “en caliente” a los revoltosos; Cárdenas coqueteó con los socialistas para crear una reforma agraria de gran trascendencia.

Saltemos a nuestra actualidad. ¿Qué es lo que vemos ahora? Sin temor a equivocarme, creo que nos encontramos frente a la ausencia total de un proyecto nacional: transitamos por un desierto interminable de ideas miopes, planes cortoplacistas y soluciones que como parches intentan detener el incipiente desborde del caos, el cual ya ha hecho su debut en varios puntos del país.

Octavio Paz explicaba que esta situación no era excepcional de México, “pues el mundo vive, dese hace años, no las consecuencias de la muerte de Dios sino de la muerte del Proyecto”. Reflexionemos sobre esto y sobre nuestra fauna política contemporánea. ¿Qué proyectos nos han ofrecido en los últimos años?

Porque pensando sólo en el transcurso de mi vida, me doy cuenta que como sociedad nos han timado repetidas veces con promesas vacías. Hace 20 años era la entrada inmediata a la modernidad salinista; hace 15 años era la llegada de la democracia, que terminó como tragicomedia de vaudeville. Después vino la ultra-violenta guerra contra el narco que seguimos peleando hasta hoy. Y en el 2015… “Las Grandes Reformas”, que se los prometo amigo lector, si usted se espera un par de añitos más, le aseguro que viviremos para verlas en todo su esplendor.


No somos los únicos en esta posición, pues en todo Occidente sucede lo mismo. En Latinoamérica, su último gran proyecto terminó en una bacanal bolivariana; la Unión Europea sigue paralizada y en detox por culpa de Grecia; Estados Unidos olvidó que como superpotencia global, tiene más responsabilidades que ir a iniciar guerras en el Medio Oriente. De hecho, parece que los únicos con un proyecto real y a largo plazo son los fundamentalistas del Estado Islámico. Pero como bien dicen: muchas veces el humano más peligroso es un imbécil con motivación. Así que ni hablar del tema.

Volviendo a México, debemos percatarnos de que los años siguen transcurriendo y nuestro país simplemente no avanza. La pobreza se mantiene igual o peor que hace una década, y los grandes retos que nos imponemos es crecer la economía, cuando menos, un 3.5% para el próximo año. 

Pero la realidad es que cada vez tenemos menos recursos naturales y más desigualdad económica. Y aunque por mucho tiempo soñamos que nuestro país era un cuerno de la abundancia, bien lo sentenció nuestro Nobel: “descubrimos que los tesoros del cuerno se los habían robado los de afuera o no eran tales tesoros sino un montón de piedras.” 

Por ahora, nos queda seguir recorriendo este cementerio de proyectos, intentando recuperar el tiempo que hemos perdido o que nos han robado.

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